
Primera parte.
Prometeo encadenado, ó de la soberbia.
UN POCO DE HISTORIA:
He elegido comenzar el desarrollo de esta serie de artículos con el mito de Prometeo, si las intenciones con respecto a este espacio no ha quedado claro, espero que en lo posible lo establezca el desarrollo de el presente artículo.
Antes que nada el mito y algunas apreciaciones, Prometeo (en griego antiguo Προμηθεύς, ‘previsión’, ‘prospección’) es un Titán, (Jane Ellen Harrison señala que la palabra «Titán» procede del griego τιτανος, que significa ‘tierra blanca’, ‘arcilla’ o ‘yeso’, y que los Titanes eran ‘hombres de arcilla blanca’ u hombres cubiertos de arcilla blanca o polvo de yeso en sus rituales) Según la tradición de Hesíodo, los primeros titanes fueron doce en su comienzo y luego estos engendraron una segunda generación, los primero gobernaron durante lo que se conoce como “Edad dorada”. Los titanes eran gobernados por Urano, quien mantuvo encerrados a sus hijos en el vientre de su madre, hasta que Crono, el más joven de los hijos de Urano. Luego éste sucedería a su padre en el trono, repitiendo el mismo accionar de su padre, solo que esta vez en lugar de mantener encerrados a todos sus hijos en el vientre de su esposa Rea, los mantuvo en el suyo tragándoselos. Posteriormente Zeus quien había sido devorado por su padre al ser engañado por Rea, lo venció con su astucia y lo capó (se dice que Zeus arrojó sus testículos al océano de donde nació Afrodita, como se puede apreciar en el cuadro de da Vinci “el nacimiento de Venus”) Los titanes fueron entonces encerrados en el Tártaro.
Prometo, es un titán que corresponde a la segunda generación de ellos, es hijo de Jápeto y Clímine y sus hermanos son, Epimeteo, Atlas y Menecio.
EL MITO DE PROMETO:
Prometeo no tenía miedo alguno a los dioses, y ridiculizó a Zeus y su poca perspicacia. Urdió un primer engaño contra Zeus al realizar el sacrificio de un gran buey que dividió a continuación en dos partes: en una de ellas puso la piel, la carne y las vísceras, que ocultó en el vientre del buey y en la otra puso los huesos pero los cubrió de apetitosa grasa. Dejó entonces elegir a Zeus la parte que comerían los dioses. Zeus eligió la capa de grasa y se llenó de cólera cuando vio que en realidad había escogido los huesos. Desde entonces los hombres queman en los sacrificios los huesos para ofrecerlos a los dioses, pero comen la carne.
Indignado por este engaño, Zeus privó a los hombres del fuego. Prometeo decidió robarlo, así que subió al monte Olimpo y lo tomo de la forja de Hefesto y lo devolvió a los hombres. Para vengarse por esta segunda ofensa, Zeus ordenó a Hefesto que hiciese una mujer de arcilla llamada Pandora. Zeus le infundió vida y la envió por medio de Hermes a Epimeteo, , en cuya casa se encontraba una caja que contenía todas las desgracias con las que Zeus quería castigar a la humanidad. Epimeteo se casó con ella para aplacar la ira de Zeus por haberla rechazado una primera vez a causa de las advertencias de su hermano para que no aceptase ningún regalo de los dioses. Pandora terminaría abriendo la caja.
Tras vengarse así de la humanidad, Zeus se vengó también de Prometeo e hizo que le llevaran al Cáucaso, donde fue encadenado por Hefesto con la ayuda de Bía y Cratos. Zeus envió un águila (hija de los monstruos Tifón y Equidna) para que se comiera el hígado de Prometeo. Siendo éste inmortal, su hígado volvía a crecerle cada noche, y el águila volvía a comérselo cada día. Este castigo había de durar para siempre, pero Herácles pasó por el lugar de cautiverio de Prometeo de camino al jardín de las Hespérides y le liberó disparando una flecha al águila. Esta vez no le importó a Zeus que Prometeo evitase de nuevo su castigo, al proporcionar la liberación más gloria a Heracles, quien era hijo de Zeus. Prometeo fue así liberado, aunque debía llevar con él un anillo unido a un trozo de la roca a la que fue encadenado.
Prometeo encadenado, ó de la soberbia.
UN POCO DE HISTORIA:
He elegido comenzar el desarrollo de esta serie de artículos con el mito de Prometeo, si las intenciones con respecto a este espacio no ha quedado claro, espero que en lo posible lo establezca el desarrollo de el presente artículo.
Antes que nada el mito y algunas apreciaciones, Prometeo (en griego antiguo Προμηθεύς, ‘previsión’, ‘prospección’) es un Titán, (Jane Ellen Harrison señala que la palabra «Titán» procede del griego τιτανος, que significa ‘tierra blanca’, ‘arcilla’ o ‘yeso’, y que los Titanes eran ‘hombres de arcilla blanca’ u hombres cubiertos de arcilla blanca o polvo de yeso en sus rituales) Según la tradición de Hesíodo, los primeros titanes fueron doce en su comienzo y luego estos engendraron una segunda generación, los primero gobernaron durante lo que se conoce como “Edad dorada”. Los titanes eran gobernados por Urano, quien mantuvo encerrados a sus hijos en el vientre de su madre, hasta que Crono, el más joven de los hijos de Urano. Luego éste sucedería a su padre en el trono, repitiendo el mismo accionar de su padre, solo que esta vez en lugar de mantener encerrados a todos sus hijos en el vientre de su esposa Rea, los mantuvo en el suyo tragándoselos. Posteriormente Zeus quien había sido devorado por su padre al ser engañado por Rea, lo venció con su astucia y lo capó (se dice que Zeus arrojó sus testículos al océano de donde nació Afrodita, como se puede apreciar en el cuadro de da Vinci “el nacimiento de Venus”) Los titanes fueron entonces encerrados en el Tártaro.
Prometo, es un titán que corresponde a la segunda generación de ellos, es hijo de Jápeto y Clímine y sus hermanos son, Epimeteo, Atlas y Menecio.
EL MITO DE PROMETO:
Prometeo no tenía miedo alguno a los dioses, y ridiculizó a Zeus y su poca perspicacia. Urdió un primer engaño contra Zeus al realizar el sacrificio de un gran buey que dividió a continuación en dos partes: en una de ellas puso la piel, la carne y las vísceras, que ocultó en el vientre del buey y en la otra puso los huesos pero los cubrió de apetitosa grasa. Dejó entonces elegir a Zeus la parte que comerían los dioses. Zeus eligió la capa de grasa y se llenó de cólera cuando vio que en realidad había escogido los huesos. Desde entonces los hombres queman en los sacrificios los huesos para ofrecerlos a los dioses, pero comen la carne.
Indignado por este engaño, Zeus privó a los hombres del fuego. Prometeo decidió robarlo, así que subió al monte Olimpo y lo tomo de la forja de Hefesto y lo devolvió a los hombres. Para vengarse por esta segunda ofensa, Zeus ordenó a Hefesto que hiciese una mujer de arcilla llamada Pandora. Zeus le infundió vida y la envió por medio de Hermes a Epimeteo, , en cuya casa se encontraba una caja que contenía todas las desgracias con las que Zeus quería castigar a la humanidad. Epimeteo se casó con ella para aplacar la ira de Zeus por haberla rechazado una primera vez a causa de las advertencias de su hermano para que no aceptase ningún regalo de los dioses. Pandora terminaría abriendo la caja.
Tras vengarse así de la humanidad, Zeus se vengó también de Prometeo e hizo que le llevaran al Cáucaso, donde fue encadenado por Hefesto con la ayuda de Bía y Cratos. Zeus envió un águila (hija de los monstruos Tifón y Equidna) para que se comiera el hígado de Prometeo. Siendo éste inmortal, su hígado volvía a crecerle cada noche, y el águila volvía a comérselo cada día. Este castigo había de durar para siempre, pero Herácles pasó por el lugar de cautiverio de Prometeo de camino al jardín de las Hespérides y le liberó disparando una flecha al águila. Esta vez no le importó a Zeus que Prometeo evitase de nuevo su castigo, al proporcionar la liberación más gloria a Heracles, quien era hijo de Zeus. Prometeo fue así liberado, aunque debía llevar con él un anillo unido a un trozo de la roca a la que fue encadenado.
PROMETEO ¿HEROE O TRUAN?
Analicemos ahora un poco más de cerca la figura de Prometeo, este sujeto, de quien se dice que no era un dios pero que fue castigado severamente por uno de ellos. La reflexión rondará en torno a una suerte de apología de Prometeo, apología finita hecha a un inmortal.
Este héroe me atrevería a decir, es un trasgresor, un tipo que no le importa el orden imperante ni los castigos es un “hombre” sin miedo. Pero ¿por qué no tiene miedo? ¿Qué lo impulsa a ser así? Antes que nada, Prometeo, dios o no, es inmortal, ¿qué significa esto? Que de todas las características humanas que los griegos plasmaron sobre sus dioses la inmortalidad es una cualidad netamente divina y por ende alejada totalmente de sus creadores.
La inmortalidad en otras palabras no es mundana, y por no serlo, no acarrea con las aversiones más comunes del hombre, las que lo atan y no lo dejan ser un sujeto autónomo. No hablamos de retenciones demasiado intrincadas, sino de cosas cotidianas, la familia, la casa, el auto, el perro. Hay un célebre frase de un película que no me acuerdo el nombre, es la típica película yanqui, donde los policías persiguen al malo que al final no es tan malo, la cuestión es que en un momento un de estos agentes le dice al otro en alusión al criminal, “el hombre más peligroso es aquel que no tiene nada que perder” Ese es Prometeo, el sujeto que no tiene nada que perder, por que es inmortal y los inmortales, no mueren, o por lo menos no deberían, si todos manejamos el mismo concepto.
Ahora bien, Prometeo, este tipo que no le teme a nada, se roba el fuego de los dioses para dárselo a los humanos ¿Cuántas cosas no son privadas? ¿No es acaso Prometeo un Robin Hood épico? ¿No le roba a los poderosos para dárselo a los más desdichados? Quizá sea así, aunque quizá Prometeo y Robin Hood estén condenados a ser siempre unos reos. Ambos entienden los sufrimientos ajenos, no les son indiferentes, a diferencia de quienes recaudan los impuestos o poseen el fuego, que están perdidos en su propio narcisismo ególatra, empeñados en el bien propio a costa del ajeno. ¿No funciona así el capitalismo? ¿Dónde esta entonces Prometeo? ¿O por lo menos Robin Hood? Aunque se muera algun día… ¿Por qué no tenemos héroes como estos? Tal vez sea a causa de que lo mundano esta demasiado inmerso en nosotros y nos parecemos en extremo a nuestros opresores, por lo menos en su narcisismo. Nos identificamos en desmedida con aquellos que ostentan el poder y nos oprimen, esta diferencia entre opresor y oprimido, será la base para el pensamiento de Hegel que luego retomará Marx quien nace en el año 1818 el mismo año en que
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